Tendencias en materia de diseño de consultorios de medicina estética

Como toda profesión en constante desarrollo, la medicina estética requiere nuevos y mejores consultorios para llevar adelante su actividad. Aquí la premisa puede resumirse en una sola palabra: funcionalidad. Esto es, pensar un espacio desde el diseño que pueda satisfacer las necesidades de hoy sin que se vuelva obsoleto en pocos años.

En el sitio web de Cimec podemos ver, a modo de ejemplo, la gran cantidad de tratamientos estéticos que existen en la actualidad; no obstante, la mayoría de ellos son tratamientos no invasivos, es decir, que no requieren cirugía, con lo cual se los realiza en un entorno de consultorio o bien en alguna sala de aparatos, los cuales abundan en este sector.

Esto quiere decir que los consultorios, o por tal caso cualquier otro espacio de trabajo dentro de la medicina estética, debe ser funcional a estas dos cuestiones: la aparatología y la aplicación de determinadas sustancias por parte del profesional médico. ¿Cómo lograrlo? En principio, utilizando aquello que nos obliga la normativa vigente, y luego aprovechando el aporte de los médicos como fuente para saber qué funciona, qué es necesario, y qué es completamente irrelevante en materia de espacio.

La tendencia indica que la mayoría de los tratamientos estéticos que se realizan en un centro de estas características no necesitan cirugía, pero sí requieren espacios pensados para la aplicación de productos, como la fostatilcolina (aquí se puede ver más: https://cimec.com.ar/fostatilcolina/), por lejos, una de las más utilizadas en los centros de estética. Esto implica volver a pensar en el diseño de consultorios médicos de acuerdo a esas necesidades específicas.

En cualquier caso, se recomienda que los espacios cuenten con algún grado de amplitud que permita al paciente sentirse cómodo, así también como al profesional. Los habitáculos ya han dejado de ser una tendencia en este sentido, y se prefieren los consultorios funcionales pero capaces de proyectar esa sensación de comodidad producto de la amplitud espacial.

Claramente esto puede traer consigo algún dolor de cabeza a la hora de presentar un anteproyecto, ya que esta mirada sobre el espacio reduce la capacidad del centro de estética de colocar una mayor cantidad de consultorios. Desde luego que la decisión final la tiene el cliente, y siempre dentro del marco que exige la ley para este tipo de establecimientos, pero como profesionales es importante presentar una opción más moderna y saludable.

Espacios más amplios permiten, entre otras cosas, que el profesional médico pueda personalizar en cierto grado su lugar de trabajo, y esto trae consigo una enorme cantidad de beneficios en la calidad de vida de la gente, logrando incluso una mayor identificación del médico con su consultorio, y en consecuencia con el centro de estética que lo ha contratado.

Los consultorios impersonales ya no son bien vistos por el público, y hasta pueden ser un motivo de desagrado para muchos de ellos, que prefieren lugares más cálidos y con mayor personalidad. En este contexto, el diseño de espacios de trabajo tiene mucho para decir al respecto, y necesariamente los empresarios e inversores del sector deben empezar a comprenderlo para mantenerse vigentes y competitivos.