La estructura ¿adictiva? de los juegos de azar

No es aventurado reconocerlo y tratarlo. Un reciente informe de una Universidad española sostiene que la facilidad de acceso, apuesta y funcionamiento de los juegos lúdicos en agencia y hasta en plataforma con el avance reciente de la tecnología, pueden ser la entrada segura a los trastornos de adicción, en aquellas personas, sobre todo jóvenes, que, con alguna predisposición mediante, ven en esta aceitada estructura de entretenimiento y negocio, una conducta nociva y segura que le escapa a la realidad inmediata que puedan atravesar.

Juegos de ruleta, casinos online, póquer, barajas, quinielas, Loterías Mundiales, juegos de equipo y más. El permanente avance de ellos a través de páginas virtuales que no tienen el más mínimo impedimento de acceso por edad, a puesto la mirada por la simpleza con la que acaparan nuevos públicos, muchos de estos con alguna tendencia a la adicción.

No se trata de pretender impedir el libre ejercicio del negocio y derecho de los consumidores a él, sino que se plantea en base a la observancia del crecimiento del fenómeno en jóvenes con tendencia, y que, sin ayuda alguna, pueden terminar por volverse seguros dependientes del juego, sin interpretar cuál es el límite y ocultando en el proceso el verdadero problema que esconden.

Varios especialistas en desarrollo de jóvenes y adolescente lo aseguran, ponen en evidencia y hasta escriben libros y artículos de ellos. En los años que vienen se pueden presentar serios inconvenientes de ludopatía en las generaciones actuales, advierten.

 

Los hechos que alarman

Es de lo más común de ver hoy en día que un estudiante en pleno recreo aproveche, ya no para ingresar a las redes, sino para jugar una partida online o ver un resultado puntual de luego, más info, aseguran.

Las motivaciones

Para quienes estudian esta manifestación, existen cuatro puntos centrales por los que se cae en la adicción a corta edad: lo social, lo laboral, la falta de afecto principalmente, desde el hogar y la búsqueda de placer inmediato. Así, intentan ponerle nombre a por qué un apersona juega compulsivamente más que otra, y no, poco tiene que ver con el deseo puntual de sacar un pozo o ganarle a otro jugador, y mucho se acerca a intentar contener su estado emocional más primario por el que se halla deprimido, enojado o violento.

No significa que pueda volverse una adicción al juego permanente hacia el futuro, pero es necesario descubrirla y tratarla en el presente, porque las chances son ciertas y altas, más si se piensa que el acercamiento a este por un sentimiento negativo, el cual hay que revertir hacia el otro lado ahora que la edad lo permite y no son tan conscientes de las consecuencias graves que implica caer en ello.