La arquitectura y la industria farmacéutica de cara al futuro

Los cambios en la infraestructura de los distintos sectores comerciales y sociales plantean nuevos y asombrosos desafíos a la arquitectura, como los cambios que se producen actualmente en el sector farmacéutico, en general acerca de las características edilicias que deben tener este tipo de establecimientos.

A veces esos cambios ocurren casi imperceptiblemente, y por causas que no parecen revestir demasiada importancia, como la aceptación del medicamento homeopático, el cual ha requerido que muchas farmacias deban incorporar un laboratorio propio para su preparación. Resultaría redundante aclarar por qué esta pequeña variación ha tenido un alto impacto en la arquitectura.

Es probable que todos estos cambios se vayan acentuando de cara al futuro. De hecho, nada hace pensar que las farmacias, sobre todo, reduzcan sus distintos servicios y, en consecuencia, requieran de una infraestructura menos compleja. Por el contrario, todo parece indicar que seguirán creciendo y expandiéndose dentro de sus respectivos nichos.

Los laboratorios integrados a las farmacias, algo que hoy en día no ocurre en todos los casos, pero que en buena medida puede observarse en muchos ejemplos, son el gran factor de cambio que debemos considerar, uno que le demanda a la arquitectura soluciones de calidad.

Es altamente factible que en el futuro sean muchas más las farmacias que se propongan darle a sus clientes la posibilidad de acceder a un recetario magistral, es decir, de preparados magistrales hechos en condiciones de laboratorio. Esto implica, por un lado, más trabajo para el sector de la arquitectura, pero también nuevos desafíos en materia de ingenio.

¿Por qué? Muy simple: no todas las farmacias cuentan con la infraestructura necesaria para sufrir remodelaciones que nos permitan implementar un laboratorio incorporado. De hecho, son muy pocas las que cuentan con esta posibilidad, de forma tal que posiblemente se deba partir desde cero en nuevos inmuebles que necesariamente tendrán que ser adaptados para cumplir con los nuevos requerimientos.

Pensar en el futuro, al menos en el sector de la arquitectura, es un ejercicio que no está del todo libre de cierta especulación fantástica, a veces vecina de la ciencia ficción. Pero pensemos por un momento en lo increíble que seguramente debería parecerle a un profesional de hace treinta o cuarenta años la existencia de farmacias que funcionan básicamente como supermercados.

Sin dudas este hipotético arquitecto del pasado habría puesto en tela de juicio nuestra cordura, sin embargo, las grandes cadenas de farmacias están ahí, y lo seguirán estando durante mucho tiempo. No obstante, las pequeñas farmacias, aquellas que se construyen a partir del conocimiento y la frecuentación de los vecinos del barrio, también deberán adaptarse a los nuevos tiempos.

Aquí, como en tantos otros rubros, la arquitectura deberá brindar soluciones eficaces y en un contexto que no necesariamente será favorable para la creatividad. La normativa que pesa sobre los laboratorios nos hace suponer que muchas de aquellas farmacias de barrio, al menos las que no puedan adaptarse, se verán en serios problemas para subsistir, mientras que aquellas que consigan salir adelante con sus respectivos laboratorios, tendrán una poderosa herramienta a su favor.